Si solo dependes de lo que tu patrón y el gobierno aportan a tu AFORE, probablemente te retirarás con entre 30% y 40% de tu último sueldo. Piensa en eso un momento. ¿Te alcanzaría para vivir con menos de la mitad de lo que ganas hoy?
Para la mayoría la respuesta es no. Por eso existen las aportaciones voluntarias.
Qué son exactamente
Las aportaciones voluntarias son dinero extra que tú decides agregar a tu cuenta de retiro, además de las aportaciones obligatorias que ya se hacen automáticamente. Son dinero que crece con interés compuesto durante décadas, que reduce tus impuestos hoy porque es deducible, y que te acerca significativamente a un retiro en el que puedas vivir dignamente.
Los diferentes tipos de aportaciones
Existen varias formas de hacer aportaciones voluntarias, y es importante entender las diferencias porque no todas funcionan igual.
Las aportaciones voluntarias de corto plazo van a tu AFORE y puedes retirarlas cuando quieras después de un período que varía entre 2 y 6 meses según la AFORE. No son deducibles de impuestos, pero son buenas para metas de mediano plazo.
Las aportaciones voluntarias de largo plazo, también llamadas complementarias de retiro, solo puedes retirarlas a los 65 años o al jubilarte. La ventaja es que sí son deducibles de impuestos, hasta el 10% de tu ingreso anual o 5 UMAs anuales, lo que sea menor.
Las aportaciones solidarias van directamente a tu subcuenta principal de RCV y tienen las mismas condiciones de retiro que tus aportaciones obligatorias.
Además de lo que puedes aportar a tu AFORE, existen los Planes Personales de Retiro, conocidos como PPR. No son parte de la AFORE; son cuentas que abres en aseguradoras, casas de bolsa o bancos. Ofrecen más opciones de inversión y a veces mejores rendimientos, también son deducibles con los mismos límites, pero pueden tener comisiones más altas y requieren que investigues más antes de elegir.
La magia del interés compuesto aplicado al retiro
Los números hablan más claro que cualquier explicación.
Imagina que ganas $25,000 al mes y solo dependes de las aportaciones obligatorias, que son aproximadamente 6.5% o unos $1,625 mensuales. Con un rendimiento real del 5% anual (las mejores AFOREs históricamente han logrado entre 7% y 8% nominal, que descontando inflación queda cerca del 4-5% real) durante 30 años, terminas con aproximadamente $1.4 millones. Eso te daría una pensión mensual de unos $5,600, apenas el 22% de tu sueldo actual.
Ahora imagina que decides agregar $2,000 al mes de aportaciones voluntarias. Tu aportación total sube a $3,625 mensuales. Con el mismo rendimiento y el mismo tiempo, terminas con aproximadamente $3.0 millones. Tu pensión mensual estimada sería de $12,000, casi el 48% de tu sueldo.
Esos $2,000 mensuales extra prácticamente duplican tu pensión.
Cuánto deberías aportar
La regla general dice que deberías ahorrar entre 15% y 20% de tu ingreso para el retiro, incluyendo lo obligatorio. Si ya aportas 6.5% de manera obligatoria, necesitas agregar entre 8.5% y 13.5% de forma voluntaria.
La recomendación varía según tu edad. Si tienes entre 20 y 30 años, el mínimo sería 10% adicional; tienes el tiempo de tu lado y el interés compuesto trabajará a tu favor por décadas. Entre 30 y 40 años, 15% adicional si puedes; todavía tienes bastante tiempo. Entre 40 y 50, 20% o más si es posible; el tiempo empieza a apretar. Y después de los 50, lo máximo que puedas aportar porque cada peso cuenta.
La realidad es que debes aportar lo que puedas, aunque sea poco. Quinientos pesos al mes son mejor que cero. Puedes ir aumentando conforme mejore tu situación financiera.
El beneficio fiscal
Las aportaciones voluntarias de largo plazo y los PPR te permiten pagar menos impuestos hoy. Según lo establecido en el Artículo 151 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR), el monto que puedes deducir es el menor entre el 10% de tu ingreso acumulable anual y 5 UMAs anuales. De acuerdo con el INEGI, el valor de la UMA para 2025 es de $113.14 diarios, lo que equivale a aproximadamente $206,367 anuales.
Para ponerlo en contexto: si ganas $30,000 al mes, que son $360,000 al año, el 10% son $36,000 deducibles al año. Eso significa que puedes aportar hasta $3,000 mensuales y deducirlo todo.
El beneficio real depende de tu tasa de impuestos. Si tu tasa marginal de ISR es del 30%, por cada $1,000 que aportes recuperas $300 en tu declaración anual. Estás ahorrando para tu futuro y pagando menos impuestos al mismo tiempo.
Cómo hacer las aportaciones
Para aportar a tu AFORE tienes varias opciones. Puedes ir en persona a una sucursal de tu AFORE con tu identificación y el dinero, indicando qué tipo de aportación quieres hacer. También puedes hacer transferencias bancarias; la mayoría de las AFOREs tienen una CLABE específica para aportaciones voluntarias. Lo mejor es configurar una domiciliación para que el cargo se haga automáticamente cada mes; lo que no ves, no lo gastas. Algunas empresas permiten descuento directo de nómina, así que pregunta a recursos humanos si tienen convenio.
Para PPR, el proceso es abrir la cuenta con la institución que elijas, hacer transferencias periódicas o configurar domiciliación, y guardar todos los comprobantes para tu declaración anual.
Los errores más comunes
El primero es decir “empiezo después”. Cada año que pospones tiene un costo enorme. Si a los 25 años aportas $1,000 mensuales, a los 65 tendrás aproximadamente $2.2 millones. Si empiezas a los 35 con el mismo monto, solo llegarás a $1.0 millón. Diez años de diferencia cuestan más de la mitad del resultado final.
El segundo error es elegir mal el tipo de aportación. Si quieres el beneficio fiscal, tienen que ser aportaciones complementarias de retiro o un PPR. Las aportaciones de corto plazo no son deducibles.
El tercero es no considerar las comisiones. A veces conviene más un PPR que tu AFORE, o viceversa. Compara antes de decidir.
El cuarto es retirar antes de tiempo. Si sacas el dinero antes de los 65 años, pagas impuestos sobre lo retirado más penalizaciones. Solo hazlo en verdaderas emergencias.
El quinto es no aumentar conforme suben tus ingresos. Cuando te aumenten el sueldo, aumenta también tus aportaciones. Si no extrañabas ese dinero antes del aumento, no lo extrañarás después.
AFORE o PPR: cuál elegir
Elige AFORE si prefieres la simplicidad, si tu AFORE tiene buen rendimiento histórico, o si no quieres administrar otra cuenta.
Elige PPR si quieres más opciones de inversión, si las comisiones de tu AFORE son altas, o si prefieres diversificar entre diferentes proveedores.
También puedes hacer ambas. Dividir tus aportaciones entre AFORE y PPR te permite diversificar y comparar rendimientos para tomar mejores decisiones en el futuro.
Tu plan de acción
Este mes, calcula cuánto puedes aportar siendo realista con tu situación actual. Decide si vas a usar tu AFORE, un PPR, o ambos. Y haz tu primera aportación, aunque sea pequeña.
En los próximos tres meses, automatiza las aportaciones con domiciliación bancaria para que sucedan sin que tengas que pensarlo. Guarda todos los comprobantes para tu declaración anual. Y revisa cómo van los rendimientos comparados con las comisiones que estás pagando.
Cada año, aumenta tus aportaciones cuando tu situación lo permita. Revisa si tu AFORE o PPR sigue siendo competitivo comparado con otras opciones. Y deduce todo lo que puedas en tu declaración anual.
Los números de tu futuro
Supongamos que tienes 30 años, ganas $30,000, y decides aportar $3,000 mensuales de forma voluntaria. A los 40 tendrías aproximadamente $500,000 acumulados. A los 50, cerca de $1.5 millones. A los 60, unos $3.5 millones. Y a los 65, alrededor de $5.0 millones.
Con $5 millones y una tasa de retiro del 4% anual, tendrías $200,000 al año. Eso son $16,666 al mes. Más de la mitad de tu sueldo actual, además de lo que te toque de pensión obligatoria.
Esa es la diferencia que hacen las aportaciones voluntarias.
Tu yo del futuro te lo va a agradecer. Cada peso que aportes hoy es un peso que crece durante décadas. No esperes el momento perfecto porque no existe. Empieza con lo que puedas, hoy.
Referencias: