“El retiro es para viejitos. Ya pensaré en eso después.” Es lo que pensamos a los 20, a los 30, a los 40. Y de repente tienes 55 y te das cuenta de que “después” llegó muy rápido y el tiempo que te queda ya no es suficiente para construir lo que necesitas.
Pensar en el retiro a los 30, o incluso antes, es una de las mejores decisiones financieras que puedes tomar. Y no por ser responsable o prevenido, sino porque las matemáticas son brutalmente claras sobre lo que cuesta esperar.
Lo que cuesta esperar
Imagina dos personas que quieren tener $5 millones para retirarse a los 65.
Ana empieza a los 30. Tiene 35 años para ahorrar y con un rendimiento del 7% anual necesita aportar aproximadamente $3,600 al mes.
Carlos empieza a los 40. Tiene 25 años para ahorrar y con el mismo rendimiento necesita aportar aproximadamente $6,500 al mes.
Carlos necesita aportar casi el doble porque empezó 10 años después. Si esperara hasta los 50, con solo 15 años por delante, necesitaría aportar unos $15,000 al mes para llegar a la misma meta.
El tiempo es tu mayor aliado o tu peor enemigo dependiendo de cuándo decidas empezar.
El poder del tiempo
A los 30, cada peso que aportas tiene 35 años para crecer. Eso suena abstracto, así que pongamos números.
Si aportas $1,000 a los 30 con un rendimiento del 7% anual, a los 40 esos $1,000 se habrán convertido en casi $2,000. A los 50 serán casi $4,000. Y a los 65 serán más de $10,000.
Si en cambio aportas esos mismos $1,000 a los 45, a los 65 solo tendrás poco menos de $4,000.
Esperar 15 años te cuesta casi $7,000 por cada $1,000 que aportas. No porque hayas hecho algo mal, sino simplemente porque le quitaste tiempo al interés compuesto para hacer su trabajo.
Cuánto necesitas para retirarte
Hay una fórmula simple que funciona como punto de partida: multiplica tus gastos mensuales por 300 y obtienes aproximadamente lo que necesitas acumular.
¿Por qué 300? Porque equivale a 25 años de gastos, y con la regla del 4% de retiro, que sugiere que puedes retirar 4% de tu portafolio cada año sin agotarlo, ese monto debería durarte 30 años o más.
Si tus gastos son de $25,000 al mes, necesitas aproximadamente $7.5 millones. Si son de $40,000, necesitas unos $12 millones. Si son de $60,000, necesitas unos $18 millones.
Estos números pueden parecer enormes ahora, pero recuerda que tienes décadas para construirlos si empiezas a tiempo. Y puedes usar nuestra calculadora de libertad financiera para calcular tu número con más precisión.
La realidad de las pensiones en México
Si eres trabajador formal, recibirás pensión del IMSS más lo que tengas acumulado en tu AFORE. Pero la realidad es menos optimista de lo que muchos creen.
La pensión del IMSS será una fracción de tu último sueldo, no el sueldo completo. Tu AFORE probablemente no compensará la diferencia a menos que hayas hecho aportaciones voluntarias significativas. Según el informe “Pensions at a Glance” de la OCDE, la tasa de reemplazo promedio en México, es decir, qué porcentaje de tu sueldo recibirás como pensión, anda alrededor del 30%, una de las más bajas entre los países miembro de la organización.
Esto significa que si ganas $40,000 al mes, tu pensión podría ser cercana a $12,000. ¿Podrías vivir con $12,000 mensuales? Para muchos la respuesta es no, especialmente si tienes gastos médicos que aumentan con la edad.
Por eso es fundamental complementar lo que recibirás del sistema obligatorio con ahorro e inversiones propias.
El plan para empezar en tus 30s
El primer paso es conocer tu punto de partida. Revisa cuánto tienes en tu AFORE, si tienes otras inversiones o ahorros, y cuántas semanas cotizadas llevas en el IMSS. No puedes planear el viaje si no sabes dónde estás parado.
El segundo paso es definir tu meta. ¿Con cuánto dinero mensual quieres vivir cuando te retires? ¿A qué edad te gustaría poder retirarte? Calcula tu número objetivo con la fórmula de multiplicar por 300 o con nuestra calculadora.
El tercer paso es calcular la brecha. Compara tu número objetivo contra lo que vas a tener si sigues con tus aportaciones actuales. Esa diferencia es lo que necesitas cerrar con ahorro adicional.
El cuarto paso es crear un plan de ahorro. ¿Cuánto necesitas aportar mensualmente para cerrar esa brecha? ¿Es realista con tu ingreso actual? Si no lo es, ¿cómo puedes aumentar gradualmente?
Cuánto deberías aportar
Hay una regla general que sugiere destinar el 15% de tu ingreso al retiro, incluyendo tanto lo obligatorio como lo voluntario. Si tu aportación obligatoria es aproximadamente 6.5%, necesitarías agregar alrededor de 8.5% de manera voluntaria.
Para alguien que gana $35,000 al mes, el 15% serían unos $5,250 totales para retiro. Como ya aportas aproximadamente $2,275 de manera obligatoria, deberías agregar cerca de $3,000 de manera voluntaria.
Si no puedes ahorrar el 15%, empieza con lo que puedas. El 5% es mejor que nada. Aumenta 1% cada año o cada vez que tengas un aumento de sueldo. Lo importante es empezar y mantener el hábito.
Dónde poner el dinero del retiro
Las aportaciones voluntarias a tu AFORE son la opción más simple. Es automático, es deducible de impuestos, y aunque los rendimientos son moderados, no requiere que hagas nada más que configurar la aportación.
Los PPR, o Planes Personales de Retiro, ofrecen más opciones de inversión y también son deducibles. Requieren más investigación para elegir el correcto, pero pueden tener mejores rendimientos que las AFORE.
Las inversiones a largo plazo en ETFs o fondos pueden ofrecer potencialmente mejores rendimientos, aunque no son deducibles automáticamente y requieren que tengas conocimiento de cómo funcionan.
Una estrategia práctica para tus 30s es primero maximizar las aportaciones deducibles, ya sea en AFORE o PPR, porque el beneficio fiscal es inmediato. Lo que puedas ahorrar más allá de eso puede ir a ETFs diversificados con un horizonte de 25 a 35 años.
Los obstáculos que vas a enfrentar
Si piensas que no ganas suficiente, empieza con $500 al mes. Es mejor que nada y crea el hábito. Aumenta conforme crezcan tus ingresos.
Si tienes deudas, prioriza las deudas caras como tarjetas de crédito. Pero no ignores completamente el retiro. Incluso $500 al mes mientras pagas deudas marca diferencia a largo plazo.
Si crees que la vida es hoy y no mañana, recuerda que no es todo o nada. Puedes disfrutar hoy y prepararte para mañana. Se trata de encontrar un balance, no de privarte de todo.
Y si piensas que quién sabe si vas a llegar a viejo, estadísticamente la mayoría de la gente llega. Y vivir 20 o 30 años sin dinero es mucho peor que haber ahorrado algo “de más”.
La ventaja que tienes ahora
A los 30 todavía tienes 35 años de crecimiento compuesto por delante. Tienes tiempo para corregir si cometes errores. Tienes flexibilidad para aumentar tus aportes conforme crezca tu carrera. Y tienes la energía para trabajar más si en algún momento necesitas recuperar terreno.
Las personas que empiezan a los 50 no tienen estas opciones. El tiempo que tú todavía puedes aprovechar es un activo invaluable.
Por dónde empezar esta semana
Hoy puedes revisar cuánto tienes en tu AFORE entrando a e-sar.com.mx. Mañana puedes calcular tu número de retiro ideal con nuestra calculadora. Esta semana puedes definir cuánto puedes aportar mensualmente de manera realista. Y la próxima semana puedes configurar tu primera aportación voluntaria automática.
A los 30, tienes algo que el dinero no puede comprar: tiempo. Cada año que pospones le quitas poder al interés compuesto. Cada año que actúas se lo das. No necesitas el plan perfecto para empezar. Necesitas empezar para poder ir perfeccionando el plan.
Tu yo de 65 años te está mirando. La decisión que tomes hoy determinará cómo serán esos años.
Referencias: